domingo, 20 de abril de 2008

Chaclla - Huachipa en bicicleta (Lima - Peru)

(03 - 04 Abr '04)

Se supone que este seria un paseo en nuestras bicicletas de montaña de un día, pero ya verán que no fue así. Eran las seis de la mañana del sábado y abordamos el chaskimovil rumbo a Chaclla, un pequeño pueblo ubicado en la sierra de Lima a aproximadamente 3500 msnm. Antiguamente Chaclla se ubicaba en la Ruta del Hielo, hoy en día es un pueblo que se dedica a la producción de queso de cabra.

Llegamos a Santa Eulalia y el camino comienza a subir de forma zigzagueante por los cerros, la trocha es angosta por partes, con muchas curvas y barrancos; la vista simplemente espectacular. Al llegar al desvío al puente Otisha tomamos el desvío de la izquierda y continuamos el ascenso, la pendiente es cada vez mas pronunciada y el conductor del chasquimovil tiene que estar muy concentrado, ya que si pestañea, nadie la cuenta.

Pasamos Chaclla y llegamos a la repartición del camino nevero que viene de las alturas y que baja hacia Jicamarca y sale también hacia Lachaqui, Arahuay y Canta, este seria el punto donde montaríamos nuestras bicicletas e iniciaríamos esta aventura, nos encontrábamos a aproximadamente 4000 msnm. Luego de bajar las bicicletas del chaskimovil, de prepararnos y de la foto de rigor, iniciamos el pedaleo. Comenzamos con un ascenso suave por una colina hasta alcanzar el punto mas alto de nuestro recorrido, luego vendría un singletrack bien rápido y con bastantes curvas, hasta acá todo era pura diversión, salvo un par de roturas de cadena las cuales pudimos arreglar.

Todo era verde, estaba cubierto vegetación ya que la temporada de lluvias acaba de terminar, un paisaje extraordinario.

Continuamos el descenso hasta llegar a una explanada en donde nos encontramos con un pastor de cabras, luego de descansar por unos minutos continuamos nuestro camino. Eran ya casi como las 2 de la tarde cuando la neblina comenzó a llegar y no se podía ver muy bien el camino, el cual se encontraba debajo de nosotros.

Acá comenzaron nuestros problemas, nos separamos en dos grupos los cuales se encontraron minutos después bajando el cerro, la neblina era cada vez mas cerrada; seguimos avanzando y optamos por entrar a una quebrada por donde discurre un huayco en época de lluvias. Era casi imposible pedalear dentro de la quebrada, ya que todo era piedras por lo que no quedo mas remedio que caminar y cargar las bicicletas por tramos.

Cada cierto trecho habían cascadas de 2 metros aproximadamente que había que descender y mientras tanto la hora seguía avanzando y aun nos faltaba mucho por recorrer, pero debido a la dificultad del camino el avanzar sé hacia muy lento.

Finalmente nos topamos con una cascada de aproximadamente 5 metros, por la cual no podíamos descender ya que era completamente vertical y no había forma, para esto eran ya cerca de las 7 de la noche y la visibilidad era muy poca, por lo que decidimos que no tenia sentido continuar ya que podríamos sufrir un accidente y ahí la cosa hubiera sido mas grave.

Todo el mundo se puso de acuerdo en que teníamos que pasar la noche y continuar el domingo. Para esto nadie tenia linternas, solo un encendedor el cual nos salvo. Nos refugiamos en una parte plana donde había hierba y debajo de un árbol, buscamos ramas y prendimos una fogata y tuvimos que construir un pequeño refugio para protegernos del frío, la noche fue muy fría y nadie tenia ropa de abrigo, solo algunos corta vientos y nada mas, así que luego de prender la fogata todos nos apretujamos en el refugio a tratar de dormir, parecíamos refugiados unos encimas de otros para no perder el calor, pero no se podía dormir mas de media hora o una hora, debido al frío. Felizmente hubo luna llena esa noche, sino hubiera sido una noche bien oscura.

A las 6 de la mañana continuamos la bajada, tuvimos que subir por el cerro con las bicicletas al hombro para poder superar la cascada hasta llega a una trocha carrozable que nos llevaría hasta Huachipa el punto de llegada; esta subida y bajada de aproximadamente 1 km nos tomo como 3 horas, ya en la trocha todo fue de bajada, hasta que luego de aproximadamente dos horas de pedaleo nos encontramos con el chaskimovil.

Llegamos a Lima el domingo a las 2 de la tarde, todos nuestros familiares estaban preocupados debido a que no sabían nada de nosotros desde el día anterior, porque se suponía que haríamos un paseo de un día; los celulares que teníamos no servían debido a que no había línea, ya que los cerros interferían; así que luego de llegar cansados y adoloridos, un rico almorzar algo a descansar hasta el día siguiente.
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lunes, 23 de enero de 2006

A Pozuzo en Bicicleta (Cerro de Pasco-Peru)

(28 Jul al 03 Ago '95)

"En el año 1859 por gestiones realizadas con el gobierno del Perú por el barón Damián Shütz Von Holzhaussen, llegan a Pozuzo, después de una penosa travesía por un camino de herradura, 170 de un total de 301 inmigrantes Austro-Alemanes que partieron para fundar la denominada Colonia de Pozuzo. Los colonos fueron guiados por el padre José Egg. Posteriormente en el año 1,867, 210 de un contingente de 320 nuevos inmigrantes se suman a la colonia."

Los colonos arribaron al puerto del Callao, para luego cruzar los Andes a pie hasta llegar a Acobamba (Pasco), en donde se dieron con la sorpresa que el camino a Pozuzo, que el Gobierno peruano se había comprometido a construir, no existía, así que abrieron trocha como pudieron para poder llegar a la tierra prometida.

Pozuzo es un hermoso valle encerrado entre montañas y habitado por gente descendiente directa de alemanes y austriacos, que se encuentra ubicada en Cerro de Pasco, Provincia de Oxapampa a 465 Km de Lima y a 854 msnm.

Me anime a realizar este viaje luego que vi un especial sobre Pozuzo en la televisión en el año 94, las imágenes que pasaron me fascinaron y me dije tengo que ir y si es en bicicleta mejor.

Les comente a tres amigos (Juan Jose "Juanjo" Lozano, Luis "Pito" Fuster y Miguel "El Raton" Mejia) sobre lo que quería hacer y también se animaron, pero por diversos motivos recién al año siguiente pudimos realizar el viaje.

Teníamos planeado salir de Lima el jueves 27 de julio, para llegar a Tarma y de ahí emprender nuestra aventura, pero no se pudo, así que partimos al día siguiente muy temprano y nos dirigimos directamente a San Ramón, en el Valle de Chanchamayo, a donde inicialmente teníamos previsto llegar en el segundo día de nuestro viaje. Luego de nueve horas en un bus, arribamos a la ciudad de San Ramón.

Lo primero que hicimos fue vacunarnos contra la Fiebre Amarilla por recomendación de las autoridades sanitarias, inmediatamente procedimos a acomodar el equipaje que llevábamos en nuestras bicicletas e iniciamos nuestro recorrido a La Merced, distante a 10 km en donde pasaríamos la primera noche. Una vez instalados en La Merced, salimos a recorrer sus calles y a comer algo; el calor era insoportable.

Después de un reparador descanso y de un suculento desayuno partimos hacia Oxapampa nuestro siguiente destino. Luego de hora y media llegamos al poblado de San Luis de Shuaro, donde paramos para refrescarnos y comprar algunas cosas de comer para el camino. Continuamos descendiendo hasta llegar al puente Paucartambo, en donde el camino se bifurca en dos, hacia la derecha se va a Villa Rica y hacia la izquierda a Oxapampa.

A partir de este punto la carretera comienza a ascender, dejando atrás el Río Paucartambo. Al llegar al poblado de Mesapata, Miguel nos tuvo que abandonar o mejor dicho adelantarse a Oxapampa en un colectivo, ya que debido a los calambres no podía pedalear. El resto de nosotros, Juanjo, Pito y yo continuamos en nuestras bicicletas.

Conforme íbamos avanzando el paisaje se ponía cada vez más impresionante, lleno de vegetación y quebradas por donde discurrían pequeños arroyos. Debido a lo prolongado de la subida y al peso del equipaje el pedalear sé hacia cada vez mas lento. La tarde iba avanzando por lo que tuvimos que apurar el paso para llegar a Oxapampa con la luz del día.

Recién a las 6:30 de la tarde pudimos coronar la subida, e iniciamos los últimos 10 km de camino a Oxapampa, con solo la luz que nos brindaban nuestras linternas, llegando por fin a la puerta del hotel después de casi 10 horas de pedaleo. Miguel ya nos esperaba en el hotel, así que nos registramos, nos aseamos y comimos algo; esa noche no pudimos hacer nada ya que el pueblo se encontraba sin luz, por lo que nos acostamos temprano.

El día domingo partimos hacia Pozuzo, destino final de nuestra aventura. Nuestra primera parada fue en el poblado de Huancabamba a 25 km de Oxapampa. En este punto el afirmado de la carretera estaba en buenas condiciones, pero conforme íbamos avanzando el camino empeoraba, se ponía más rocoso. La vegetación era cada vez mas tupida, la carretera iba serpenteando por los cerros y el valle se ponía cada vez mas angosto, se podía apreciar el Río Huancabamba que discurría a unos 100 metros por debajo de la carretera.

En uno de los tantos badenes que hay en la carretera, encontramos una caída de agua de aproximadamente 10 a 15 metros de altura, la cual es llamada Rayantambo. Continuamos el descenso y atravesamos una parte del Parque Nacional Yanachaga-Chimillen. Durante el trayecto si se tiene algo de suerte se puede apreciar al famoso Gallito de las Rocas, ave muy pequeña de plumaje color naranja muy intenso.

Aproximadamente a 10 km de Pozuzo, paramos en una quebrada que era bañada por un pequeño arroyo, lo que aprovechamos para tomar un baño ya que el calor era muy intenso, para luego continuar hasta nuestro destino final, al cual llegamos luego de 6 horas de viaje y de recorrer 90 km de pura tierra y mucha piedra.

Debido a que por esas fechas no solo se celebra las Fiestas Patrias, sino también se conmemora la llegada de los colonos, en el pueblo había mucha gente, por lo que buscar alojamiento fue un poco problemático. Lo único que pudimos encontrar para pasar la primera noche fue un desván en casa del Dr. Muller, en donde nos acomodamos en nuestras bolsas de dormir.

Este primer día en el pueblo nos dedicamos a caminar por las pocas calles que tienen para conocer algo, además de ver los desfiles y bailes que se celebraban en conmemoración al día central del pueblo.

Al día siguiente luego de desayunar, cogimos nuestras bicicletas y tomamos el camino que conduce a Yanahuanca a 7 km aproximadamente del centro del pueblo, allí cruzamos un puente colgante y bajamos al río donde tomamos un reparador baño.

La gente en este lugar es muy amable y cordial con los visitantes, la mayoría de ellos son descendientes de austriacos y alemanes que aun conservan sus tradiciones y costumbres.

Por la tarde luego de almorzar, Miguel, Luis y yo, salimos a recorrer nuevamente en las bicicletas a recorrer los alrededores. Atravesamos un puente colgante que se encuentra a la espalda de la plaza principal y cogimos un camino de herradura y nos internamos en el monte, atravesando pequeñas quebradas tupidas por la vegetación, al llegar al río nos detuvimos a ver como un grupo de pobladores se encontraban arriendo su ganado a través del río. Luego de regresar preguntamos por el nombre del lugar ha donde nos habíamos dirigido y nos dijeron que se llamaba Palmira.

Esa noche comimos en el restaurante Lucy, cuya propietaria se llama Carmen Echevarria de Kohel, nos atendieron tan bien que mientras permanecimos en Pozuzo, desayunamos, almorzamos y comimos allí. Luego de cenar Luis y yo nos dirigimos al barrio de Prusia, el cual puede decirse que es la parte residencial de Pozuzo, Prusia se encuentra a unos 3 km del centro; al regresar al hotel fuimos sorprendidos por una tormenta de rayos y truenos, fue algo espectacular, ya que con los destellos de luz se podían apreciar las siluetas de las montañas en plena oscuridad.


El martes Luis nos abandonaba ya que tenia que regresar a Lima, porque sus vacaciones se habían acabado, mientras que Juanjo, Miguel y yo permanecimos un día mas en este maravilloso y mágico lugar. Luego de despedir a Luis, los que nos quedamos cogimos las bicicletas y nos dirigimos a Prusia, al llegar al puente que esta a la entrada de este lugar, tomamos el desvío hacia la izquierda y comenzamos a subir por la colina, en el camino nos detuvimos en una de las casas en donde su dueño nos ofreció gentilmente un poco de agua, lo cual agradecimos y luego de conversar un momento continuamos nuestro camino.

Atravesamos por unos campos en donde sembraban mandarinas, naranjas y cacao; al pasar por delante de una casa, la cual estaba muy bien decorada y en perfecto estado de conservación, la dueña de la casa junto con su hijo se nos acerco y entablamos conversación, ella nos comenzó a contar como era la vida actualmente en Pozuzo y como fue en el pasado, luego de una amena conversación y que nos obsequiara algunas naranjas y mandarinas, nos dependimos.

En este punto, el camino comienza a subir por los cerros, al llegar al punto mas alto nos desviamos hacia la izquierda y comenzamos a descender, a mitad de camino nos detuvimos, ya que algo nos había llamado la atención, era una antigua casa de madera de tres pisos con sus techos a dos aguas, según nos comentaron mas tarde dicha casa fue una de las primeras y pertenece a la familia Egg. Luego de algunas fotos continuamos descendiendo, el camino se confundía con la maleza, al parecer es poco transitado. Al llegar a una pequeña quebrada tomamos el camino a la derecha hasta llegar al río en el que nos habíamos bañado el día anterior.

De regreso a nuestro hospedaje, cayo una ligera lluvia, la cual hizo mas agradable el retorno debido a lo sofocante del calor, pero a la vez el piso se puso algo resbaloso para las bicicletas.

Por la noche fuimos a dar una ultima vuelta por Prusia ya que al día siguiente muy temprano estaríamos tomando el colectivo hacia La Merced en donde haríamos el trasbordo a Lima.

Salimos de Pozuzo a las 5 de la mañana, algo apenados ya que nos habían tratado a las mil maravillas y llegamos a La Merced a las 10 am; como el bus a Lima no salía hasta el día siguiente, buscamos un hotel nos registramos y dedicamos el resto del día a pasear por la ciudad.

Almorzamos en un restaurante ubicado en la Plaza de Armas, el cual se llama Shabari Campa y en el que se sirven platos tipicos del lugar, además este lugar posee una colección de fotos de finales del siglo 19 y comienzos del 20, en las cuales se puede apreciar como era la vida en aquellos tiempos y a los primeros colonos de alemanes e italianos que llegaron a esta región; es una colección muy interesante.

Al día siguiente partimos hacia Lima, luego de haber recorrido aproximadamente 250 km, nos esperaba un viaje de unas 8 horas en bus, nos encontrábamos cansados pero a la vez contentos de haber conocido un lugar tan maravilloso y mágico, así como también haber hecho amistad con gente muy simpática y alegre, Pozuzo posee un encanto que cautiva a todo aquel que lo visita y que hace que uno quiera regresar.
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viernes, 23 de diciembre de 2005

En bicicleta por el valle del rio Lurin (Lima-Peru)

(28 - 31 de julio '94)


Un grupo de siete ciclistas aprovechamos los cuatro días de feriado por 28 de julio y nos embarcamos en un viaje por la sierra de Lima.
El viaje no fue planificado, lo conversamos un día y todos nos pusimos de acuerdo. Recorrimos todo el valle del Río Lurin desde la costa hasta casi su naciente, llegando a estar a poco menos de 30 Km. del pueblo de Huarochiri, lugar de nacimiento del celebre Julio C. Tello y retornando por la quebrada de Chilca unos 60 Km. mas al sur de nuestro punto de partida.


Lo primero que hicimos fue poner a punto las bicicletas, revisar frenos, cambios, llantas, etc., además de comprar el respectivo inflador, parches, cámaras de repuesto y una parrilla para poder llevar el equipaje.


El total del recorrido fue de aproximadamente 250 kilómetros, siendo el cuarto día el mas largo ya que tuvimos que pedalear algo de 100 kilómetros.

Giovanni y yo nos reunimos en mi casa ya que el resto iba a salir de Pachacamac. Nuestra partida fue en el poblado de Nieve Nieve a eso de las 11 de la mañana, llegando al Antioquia a las 4 de la tarde.
El camino se encuentra afirmado en su totalidad con algo de encalaminado por algunos tramos y con una pendiente poco exigente; conforme íbamos avanzando preguntábamos a las personas con las que nos cruzábamos si el resto del grupo ya había pasado y su respuesta era siempre negativa, así que continuamos avanzando. Para nosotros dos en el primer día hicimos algo de 25 Km., mientras que el resto del grupo tuvo que pedalear mas o menos 60 kilómetros ya que habían salido desde Pachacamac.

Durante esta etapa, paramos varias veces para tomar algunas fotos y para esperar al resto del grupo, una de esas paradas la hicimos frente a una chacra de manzanas, por lo que aprovechamos para comer algunas y llevarnos otras para el camino.

Llegamos a Antioquia, el final de la primera etapa a eso de las 4 de la tarde, lo primero que hicimos fue buscar una bodeguita para comprar algo de comer como galletas y choclates, luego nos dirigimos a la plaza a esperar al resto de los viajeros.

Siendo las 6 de la tarde aparecieron, tuvieron ciertos problemas por eso es que se retrasaron en la partida, pero por fin estabamos todos juntos. Luego que descansaron, nos pusimos buscar un lugar donde pasar la noche y nuestro amigo Yuri, uno de los integrantes del grupo hablo con el Teniente Alcalde de la localidad, el cual nos dijo que podíamos alojarnos en una escuela que se encontraba en construcción. Nos dirigimos al lugar y vimos que efectivamente estaba en construcción, ya se habían levantado las paredes, piso y techo, pero faltaban las puertas y ventanas, pero eso no fue problemas así que pusimos nuestros sacos de dormir en el piso y nos acomodamos. Por la noche fuimos a una bodega y hablamos con la dueña le preguntamos si podía cocinarnos algo y ella amablemente accedió a cocinarnos unos riquisimos tallarines los cuales devoramos, así como una sopa, ya con la barriga llena y el corazón contento regresamos a nuestro lujoso hotel nos acomodamos en nuestros sacos de dormir y hasta el día siguiente.

Nos levantamos muy temprano para preparar todo para el segundo día y luego de desayunar salimos hacia nuestro segundo destino, el poblado de Langas.

En este segundo día el camino comienza ha hacerse mas pesado, no por lo largo de la distancia, ya que en realidad no era mucha, sino porque se inician las pendientes las cuales comienzan a ser mas pronunciadas y a uno le cuesta mas pedalear, no solo por hacerlo en caminos de tierra, sino por el peso del equipaje.

Ya habiendo pedaleado cierto tramo, un grupo de nosotros se despunto y tomo el desvío de la izquierda que llevaba al poblado de San José de Los Chorrillos, al llegar a la parte alta, paramos para esperar al resto del grupo, cuando ellos llegaron al desvío nos avisaron que habíamos tomado el camino equivocado, así que no que mas remedio que bajar para tomar el camino correcto, eso nos pasa por ir por delante de Yuri que era el que conocía el camino.

Una vez que todos nos reunimos continuamos nuestro camino pero esta vez en la dirección correcta, hacia el pueblo de Langas. Debido a que no era temporada de lluvias el paisaje era muy árido, los cerros eran color marrón y había poca vegetación, con excepción de las quebradas por donde pasaban algunos arroyos.

Una vez en Langas, hablamos con una señora la cual nos dio una habitación para pasar la noche, esta vez había una cama la cual se la cedimos a Carol, la única mujer en este viaje, el resto de nosotros nos acomodamos en el piso sobre pieles de carnero y dentro de nuestras bolsas de dormir.

Por la tarde pudimos apreciar una espectacular puesta de sol o sunset, los colores que se apreciaban eran muy intensos, todo se puso color naranja y se veía como todo el valle se iba oscureciendo, mientras que un manto de nubes se iba formando bajo nuestros pies, parecía como si el pueblo estuviera construido sobre las nubes.

A la mañana siguiente luego de desayunar y acomodar las cosas, salimos rumbo a nuestro destino final, el poblado de San Lázaro de Escomarca a casi 4000 msnm, nuevamente nos esperaba un camino con pendientes pronunciadas. Al llegar a la parte alta el pedaleo se hizo un poco más suave debido a que casi todo era plano, el cielo que nos acompañaba tenia un color azul muy intenso y casi no había la presencia de nubes, era un día perfecto para viajar, sol moderado, poco viento y un paisaje espectacular.

Poco antes de llegar a San Lázaro de Escomarca, pasamos por un lugar llamado Tres Ventanas, en el cual se encuentran cuevas y vestigios de animales con varios miles de años de antigüedad.

Una ves que llegamos a San Lázaro de Escomarca, como siempre lo primero que hicimos fue buscar habitación, hablamos con los pobladores y una señora nos cedió un cuarto de su casa; dejamos nuestras cosas en la casa, salimos a almorzar y por la tarde subimos hasta el punto mas alto de nuestro recorrido aproximadamente 4000 msnm, llegamos hasta el desvío a Mariatana, otro poblado del lugar, aquí comienza la bajada hasta Huarochiri. Desde este punto pudimos apreciar a lo lejos Nevado Pariacaca, ya con el sol descendiendo, emprendimos el regreso a Escomarca.

El ultimo día de nuestra aventura, comenzó muy temprano ya que era la etapa mas larga, teníamos que pedalear cerca de 100 km hasta la costa. Salimos de Escomarca y nos dirigimos hacia Tres Linderos, para de ahí dirigirnos hacia Olleros, un pequeño poblado en medio de la nada.

Luego de un breve descanso en Olleros, nos dirigimos a Huallanche, otro poblado que se encuentra muy cerca de la quebrada de Chilca, la primera parte de esta bajada fue por un camino de cabras que conforme nos acercábamos al poblado se iba haciendo un poco mas ancho. A partir de este punto cogimos una trocha carrozable la cual nos conducía hasta el fondo de la quebrada, donde termina la bajada y se inicia un largo plano con bastante arena y viento en contra; esta parte fue un poco dura ya que teníamos tres días de viaje y estabamos cansados pero había que seguir adelante, ya nos faltaba poco para concluir. Luego de 9 extenuantes horas de pedaleo llegamos al pueblo de Chilca en la Panamericana Sur y de ahí nos dirigimos a Lima, punto final de nuestra aventura.
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lunes, 19 de diciembre de 2005

A Canta en bicicleta

(28-31 Jul '92)

Fue en Fiestas Patrias de 1992 que junto a dos amigos, Sandro Duarte (quien actualmente se encuentra en el Seminario preparandose para ser sacerdote) y Luis "Pito" Fuster, tomamos nuestras bicicletas y nos fuimos a la sierra de Lima, al pueblo de Canta que se encuentra ubicada al noreste de Lima, en el kilómetro 105, en el valle del río Chillón, a unos 2800 msnm. Tomamos la Av. Tupac Amaru y llegamos hasta el limite de la ciudad, allí fue donde comenzamos a pedalear, ya que por lo denso del trafico era un poco peligroso salir en bicicleta desde nuestras casas.

Por diversos motivos no pudimos salir temprano y recién a las 2 de la tarde iniciamos esta pequeña aventura. El camino es todo asfaltado, al principio es completamente plano. Teníamos planeado llegar hasta el pueblo de Yangas, lugar donde pasaríamos la primera noche. Hacia buen tiempo, el día estaba soleado y teníamos muchas ganas de pedalear. Durante gran parte de este tramo, la carretera esta rodeada por cultivos de pan llevar, se podía ver a la gente trabajando su tierra y algo de ganado.

Luego de dos horas de camino, llegamos a Yangas, algo cansados, buscamos un lugar donde comer algo y luego de preguntar donde podríamos pasar la noche, la señora del restaurante nos dijo que ha una cuadra había una casa en la que podíamos alojarnos, así que fuimos y preguntamos, salió una persona la que nos dijo que si podíamos quedarnos, así que nos acomodamos en un cuarto. Por la noche no había nada que hacer, comimos y estuvimos conversando en la terraza de la casa sobre que es lo que haríamos los próximos tres días.

Nos levantamos muy temprano y salimos rumbo a Canta, pasamos por Santa Rosa de Quives, lugar donde vivió Santa Rosa de Lima (Patrona de la ciudad de Lima y de las Filipinas), en este lugar se encuentra la Hermita donde Santa Rosa pasaba horas rezando. Todos los 30 de agosto que se celebra su día, este lugar se llena de fieles que vienen de todas partes para rezarle y pedirle que les conceda algún deseo o milagro.

A partir de este punto el valle comienza a cerrarse un poco y la carretera inicia un paulatino ascenso. El siguiente pueblo que pasamos fue Yaso, donde según dicen existen 100 balcones, aquí comienza el camino de tierra. Dejamos atrás Yaso y continuamos subiendo, la carretera cada vez se iba poniendo mas sinuosa y la pendiente mas pronunciada. Por fin luego de algunas horas en la bicicleta divisamos Canta en lo alto de un cerro, aun nos faltaba la ultima subida de unos 5 Km para llegar. Seguimos adelante y entramos a Canta acompañados de una ligera lluvia.

Dimos una vuelta por su plaza y sus calles, como era feriado había bastante gente que había venido. Luego de comer, nos fuimos a un albergue que se encontraba en la entrada de Canta, donde dormiríamos, como los cuartos estaban copados por la alta demanda de turistas, nos dijeron que el único techo que nos podían ofrecer era un deposito, por lo que lo tomamos. La noche fue tranquila, la pasamos en la fogata contemplando el cielo estrellado, conversando con los otros huéspedes y tomando algunas cervezas.

A la mañana siguiente subimos a Canta para desayunar, luego visitamos los pueblos de Pariamarca y San Miguel, bajamos a Obrajillo, un lugar para acampar que se encuentra al lado del Río Chillon. Quisimos ir a las ruinas de Cantamarca, pero el tiempo nos gano por lo que tuvimos que dar vuelta y regresar a Canta, ya con el sol por esoconderse retornamos al hospedaje pero por otro camino opuesto al principal, que termina justo enfrente del hospedaje. Justo al finalizar este camino se encuentra un antiguo puente de calicanto, al parecer colonial.

Por la noche, cenamos, estuvimos en la fogata y nos acostamos temprano ya que al día siguiente teníamos que retornar a Lima y nos esperaban cerca de 80 Km de recorrido, aunque eran de bajada, igual era un tramo largo. Finalmente a las 3 de la tarde llegamos cada uno a su casa.

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